Éxito en la segunda edición del Al-Taha Festival, un homenaje cultural al corazón de La Alpujarra

Cada jornada estuvo dedicada a uno de los núcleos que conforman La Taha, con escenarios montados en eras, plazas e iglesias que sirvieron como telón de fondo a una amplia variedad de propuestas artísticas

Del 23 al 27 de julio, el municipio de La Taha ha acogido la segunda edición del Al-Taha Festival, una vibrante celebración de la música, la cultura y el patrimonio vivo de La Alpujarra alta. Con una programación extendida durante cinco días, el evento se ha desarrollado en distintos anejos del municipio, reforzando su carácter itinerante y comunitario.

Cada jornada estuvo dedicada a uno de los núcleos que conforman La Taha —Atalbéitar, Mecina y Mecinilla, Pitres y Capilerilla, y finalmente Ferreirola y Fondales—, con escenarios montados en eras, plazas e iglesias que sirvieron como telón de fondo a una amplia variedad de propuestas artísticas.

La programación incluyó más de 25 proyectos musicales y culturales, que abarcaron desde flamenco, músicas del mundo, clásica, tradicional y electrónica, hasta talleres, rutas de senderismo, artes marciales, exposiciones y actividades familiares. Destacaron actuaciones como el concierto de flamenco “Memorias Alpujarreñas” con El Amir, el recital de música clásica del Ensemble Vargas, el espectáculo de danza “Cuerpo Injertado” y el cierre ceremonial con el Al-Taha Ensemble en Ferreirola.

El festival apostó por la integración de lo ancestral y lo contemporáneo, promoviendo una experiencia sin actividades simultáneas, lo que permitió una vivencia colectiva y continua entre artistas, público y comunidad. Además, se ofrecieron experiencias inmersivas como chi kung al amanecer, talleres de danza alpujarreña y conciertos meditativos.

Organizado por el Ayuntamiento de La Taha junto con asociaciones locales y con el respaldo de diversas instituciones culturales de Andalucía, el Al-Taha Festival se consolidó como un referente de cultura viva en el medio rural. Su segunda edición logró atraer a vecinos, artistas y visitantes nacionales e internacionales, en una celebración donde la música y el territorio se fundieron en un mismo latido.