El azufrado
Continuamos nuestra sección de la mano del enólogo Francisco Javier Molina, quien hace un recorrido cada mes sobre la cultura del vino, tan arraigada en la comarca
Viticultura:
Ya tenemos nuestros parral, cepas o viñedos con las uvas claramente definidas y formadas, ahora es momento de intervenir en dos formas; la primera que viene siendo una medida cultural desde antaño que es azufrar la viña que casi seguro la mayoría de la gente ya lo ha llevado a cabo, por lo menos una primera vuelta.
Esto nos ayuda a prevenir enfermedades tanto de origen fúngico como por insectos. Antes de dar una segunda vuelta de azufre en polvo, debemos si se tiene oportunidad y sobre todo en parral de uva para comer de procedes al aclareo. Esto consiste en algo tan fácil como lógico, debemos de eliminar un exceso de racimos de forma que la planta desarrolle con fuerza los que dejemos, así como quitar tallos y exceso de hojas que eviten la aireación y ventilación del racimo.
De esta forma tendremos racimos grandes con uvas grandes y limpias de enfermedades tipo Oidio o Ceniza. Una vez que hemos destallado y eliminado uvas sobrantes podemos proceder a azufrar de nuevo la cepa, parral o viña. El buen azufrado es aquel que deja una ligera película de azufre sobre la planta, y que cuando haga calor notemos en la nariz el olor del azufre, eso quiere decir que está actuando.
Enología:
En estas fechas, muchos aún conservan vino de la cosecha que no han gastado y de forma accidental pueden estar en depósitos o toneles que no están llenos esto nos puede causar problemas por el desarrollo de lavaduras no deseadas en el vino del género Brettanomyces causan la llamada nota “Brett” en el vino: un olor desagradable a caballeriza, cuero, sudor o incluso orina. La detección temprana de una posible contaminación tiene gran interés para los bodegueros.
Esto se controla con la buena limpieza de los envases así como con mantener un nivel de sulfuroso en el vino que evite el desarrollo de estos microorganismos.
Cata:
El conocido como tinto de verano supone el 12% del consumo total de vino en España, por eso desde mi modesta opinión no soy partidario de crucificar a aquella persona que con un buen vino haga un buen tinto de verano.
Cierto es que los matices del vino se desvirtuarán con la mezcla, pero también considero que un bebedor de vino pueda o quiera hacerse un tinto de verano.
Hay dos formas principalmente de hace un tinto de verano: Si eres bebedor de vino y se gusta el sabor del vino, recomiendo hacerlo con Blanca, así el color y sabor del vino se diluyen pero no se le desvirtúa el sabor a vino.
Si no eres o no te apetece el sabor del vino, pues hazlo con naranja o limón de forma que se parecerá más a una sangría. Como enólogo, mi opinión es que consumas vino con blanca, con naranja o limón, pero con vino…..
Aunque un buen vino blanco seco, semidulce o dulce bien fresco abre el alma y refresca el cuerpo.



