Castillo de La Calahorra, un tesoro que renace de nuevo

Esta joya patrimonial se puede visitar desde finales de septiembre de forma gratuita por todo aquel que quiera descubrir otra pieza esencial de la historia de la provincia de Granada

La provincia de Granada alberga tanta riqueza como contrastes. Si la Costa deja paso al Valle de Lecrín y Sierra Nevada se destila por La Alpujarra, la cara opuesta a estas comarcas también atesora paisajes que podrían haberse construido para la ocasión. La ruta que lleva al castillo de La Calahorra es singular, con una sierra imponente al fondo y con una fortaleza desde donde se dominan varios kilómetros de un simple vistazo.

Un lugar ideal para un castillo que puede presumir de ser el primer palacio renacentista de España, construido entre 1509-1512, después de que Rodrigo Mendoza viajara a Italia y quedara prendado de la corriente artística que reinaba en el país andino. Desde el siglo XVI, el castillo ha estado siempre en manos privadas hasta el pasado mes de septiembre, cuando la Diputación de Granada lo adquirió para que pudiera ser visitado por todos los granadinos de forma totalmente gratuita. Algo que a día de hoy es un hecho y que ha permitido que este tesoro patrimonial de la provincia de Granada pueda renacer.

Quien quiera puede visitar la fortaleza, reservando a través de este enlace, escenario de películas como Doctor Zhivago, Tirante el Blanco, series como Inés del alma mía o la más reciente La Casa del Dragón. Muros cargados de historia y simbología que en un futuro próximo serán también escenario del Festival de Música y Danza de Granada o exposiciones culturales, lo que en un futuro próximo seguro que llenará de visitantes y curiosos este amigable y cuidado pueblo de algo menos de 700 habitantes.

Un destino que merece la pena visitar desde cualquier punto de la provincia, si puede ser a primera hora de la mañana, cuando el sol aún no ha despertado del todo a Sierra Nevada y en la subida a pie se juega con luces y sombras hasta llegar a la cima donde está el castillo, desde donde también se pueden ver a lo lejos las minas de Alquife. De hecho, su explotación ha sido el causante del tono rojizo incrustado en alguna partes del castillo, contrastando este con el blanco de paredes y techos. Si la planta de abajo nos puede parecer algo más tosca, en la planta de arriba se gana en sutileza, gracias al arquitecto genovés que Rodrigo Mendoza contrató para terminar el castillo con piezas de mármol procedente de Carrara hasta el puerto de Almería. Destaca también la piedra verde conocida como serpentina que podemos apreciar junto los arcos que rodean el patio. Muy recomendable pasear tranquilamente por la zona alta del edificio, deteniéndose para admirar la portada del Salón de los Marqueses, que se asemeja a un arco de triunfo romano y donde se distingue figuras como las de Hércules, Apolo o las diosas de la Fortuna y de la Abundancia.

Toda esta información es proporcionada por los guías turísticos que se encargan de las visitas, que repasan con detalle y claridad la historia de este castillo a algo más de una hora de la comarca del Valle de Lecrín, a lo que hay que añadir un poco más si nos desplazamos desde La Alpujarra. Además, cerca de él se encuentra el Puerto de La Ragua, que conecta ambas comarcas cargas de historia.