Lanjarón recupera una de sus tradiciones más antiguas: los cánticos de Ánimas de 1720

La recuperación ha sido impulsada por el Coro Tradicional Almazuela, bajo la dirección de José Antonio Ramos

Lanjarón ha revivido estos días una de las expresiones más antiguas y entrañables de su patrimonio inmaterial: los cánticos de Ánimas, una tradición documentada desde el año 1720 y que vuelve a las calles del municipio más de tres siglos después de su creación.

La recuperación ha sido impulsada por el Coro Tradicional Almazuela, bajo la dirección de José Antonio Ramos, con el propósito de “poner en valor nuestra cultura, dar a conocer la historia y preservar nuestra identidad frente a injerencias culturales que nada tienen que ver con nosotros”.

Durante la noche del pasado 1 de noviembre el coro realizó un recorrido simbólico por calles y plazas de Lanjarón, donde las canciones tradicionales se entrelazaron con lecturas interpretadas por Soledad Ramos, recreando cómo pudo ser esta celebración en su desarrollo original. La actuación contó además con la participación especial de José Antonio Jiménez Bueno, que acompañó con su clarinete.

Esta costumbre popular, vinculada al culto a las Ánimas Benditas, tiene un profundo arraigo en toda La Alpujarra, donde las hermandades y grupos de jóvenes recaudaban donativos en dinero o especie para sufragar misas por los difuntos y ayudar en los gastos de entierro de las familias más humildes.

En el caso de Lanjarón, la Hermandad de Ánimas quedó constituida en 1720, tal y como recoge el Libro de Constitución de la misma. También el poeta y cronista local Juan Gutiérrez Padial, en su obra Lanjarón, historia y tradición, deja constancia de la importancia de esta celebración, incluyendo algunas letras transcritas por Germán Tejerizo Robles.

Una de las piezas interpretadas en el reciente repertorio ha sido rescatada de la memoria de María Moya, vecina del municipio que aún recuerda con emoción los últimos años en los que se celebraban estos cánticos religiosos.

La iniciativa supone un paso más en el compromiso de Lanjarón por mantener viva su identidad cultural y recuperar aquellas tradiciones que durante siglos formaron parte esencial de la vida comunitaria en La Alpujarra.