El regadío histórico, más cerca de ser Patrimonio Cultural Inmaterial
La propuesta está elaborada por MEMOLab, que desde hace años está llevando a cabo actuaciones de recuperación de acequias tradicionales en zonas como La Alpujarra
El Ministerio de Cultura ha dado un paso decisivo para el reconocimiento y preservación de los sistemas históricos y tradicionales de regadío en España. Según recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE), se ha incoado el expediente para su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial, una figura de protección que pondrá en valor la importancia social, económica y ambiental de estas prácticas ancestrales.
La propuesta cuenta con una sólida base técnica elaborada por el Laboratorio de Arqueología Biocultural MEMOLab de la Universidad de Granada, que desde hace años viene investigando y difundiendo la relevancia de estas infraestructuras hidráulicas, y llevando a cabo actuaciones de recuperación de acequias tradicionales en zonas como La Alpujarra. Para sus responsables, este reconocimiento “constituye un respaldo fundamental al esfuerzo de conservación y recuperación de un legado que hunde sus raíces en siglos de historia”.
Los sistemas de regadío tradicionales no solo garantizan el aprovechamiento sostenible del agua en entornos áridos y de montaña, sino que también han configurado paisajes culturales únicos y un modo de vida ligado a la cooperación vecinal, el reparto justo del agua y la transmisión oral de saberes. Su carácter comunitario y su capacidad de adaptación a las condiciones del territorio los convierten en un ejemplo de sostenibilidad en tiempos de crisis climática.
Desde MEMOLab han mostrado su satisfacción por este avance, subrayando que la incoación del expediente abre un proceso que, de culminar favorablemente, permitirá blindar jurídicamente estas prácticas frente al abandono, la pérdida de conocimientos y la presión de modelos agrícolas más intensivos.
Con este paso, España se suma a otros países que han impulsado el reconocimiento internacional de sus regadíos históricos como parte del patrimonio cultural y medioambiental. La declaración supondría, además, un impulso a su divulgación y a la puesta en valor de un recurso identitario que, durante siglos, ha garantizado la supervivencia de comunidades rurales y la riqueza paisajística del territorio.

