El legado del Agua: historia, leyenda y vida del lavadero de Almegíjar
El Historiador José Manuel Martín Megías repasa la historia uno de los legados más importantes de La Alpujarra
Los lavaderos, como infraestructura comunitaria, datan de épocas pasadas, cuando la gestión del agua y la higiene eran desafíos cotidianos para las sociedades en crecimiento. Y testimonian la evolución de las prácticas de aseo y saneamiento a lo largo de los siglos.
El Lavadero de Almegíjar, ubicado en la calle del cementerio del barrio del Castillo en Almegíjar, Granada, es un testimonio del legado del agua en la Alpujarra. Este lavadero público, que data del siglo XVII aproximadamente, ha sido restaurado en años posteriores, recuperando así un elemento patrimonial de gran valor histórico y cultural.
Historia y origen
El Lavadero de Almegíjar se abastecía originalmente del agua procedente del nacimiento del pueblo, una obra hidráulica de gran importancia. Esta acequia, que captaba agua del nacimiento, fue fundamental no solo para el suministro de agua a dicho pueblo, sino también para su propia construcción.
Restauración y puesta en valor
La restauración anterior del Lavadero supuso una importante inversión y ha incluido:
- Restauración de cada una de las piezas
- Recuperación de la estructura de madera de la cubierta
- Arreglo y conservación del pavimento
- Mejora del sistema hidráulico del lavadero
Importancia cultural y social
El Lavadero de Almegíjar es actualmente el único lavadero público histórico que se conserva en dicha localidad. Aunque su uso como lavadero cesó hacia la década de 1960 debido a los avances tecnológicos, sigue siendo un espacio emblemático que nos conecta con la memoria histórica del pueblo.
Este lavadero no solo era un lugar para lavar la ropa, sino también un espacio de socialización, especialmente para las mujeres, que compartían noticias, historias y experiencias mientras realizaban sus tareas domésticas.
Su exterior, está compuesto, por muros de mampostería y cubierta plana de launa, con alero de laja. Los vanos y dinteles son de dimensiones grandes, para facilitar la luz natural.
Por otro lado, su interior, es de planta rectangular, en su entrada parte derecha, sale a modo de un canal, que distribuye el agua por los laterales de manera intermitente, entre lajas que qué hacen la función de lavar.
La restauración del Lavadero y la preservación de estructuras como la Acequia nos permiten apreciar la importancia del agua en el desarrollo histórico y cultural de Almegíjar y de la Alpujarra, recordándonos la necesidad de valorar y proteger este recurso vital.
Texto y fotos: José Manuel Martín Megías



