El Gran Aquelarre de Soportújar convoca a miles de almas bajo la luna embrujada

XV Feria del Embrujo: una noche de fuego, hechizos y danza ancestral

Soportújar, tierra de brujas y secretos milenarios, volvió a abrir los portales del otro mundo este pasado jueves, convocando a miles de almas curiosas, danzantes y sedientas de magia en la XV edición de su mítica Feria del Embrujo que se viene celebrando durante toda esta semana.

A medida que el sol descendía tras las sierras de la Alpujarra, una energía ancestral comenzó a despertar en cada rincón del pueblo. El Gran Aquelarre, ritual sagrado de los clanes de brujas de la región, fue celebrado entre cánticos arcanos, tambores que retumbaban como corazones salvajes y un aire denso de misterio. Bajo la mirada cómplice de la luna, el aquelarre bendijo a todos los presentes con un antiguo conjuro de protección y armonía.

Fuego purificador y danzas hipnóticas

La noche se encendió —literalmente— con un espectáculo de fuego que evocó a los antiguos dragones de las leyendas, acompañado por danzas rituales que parecían sacadas de los grimorios de los tiempos antiguos. Cada giro, cada llama, era una invocación al equilibrio, al poder femenino y a las fuerzas invisibles que rigen la naturaleza.

Como dicta la tradición, se celebró la queimada gallega, bebida mágica que, tras ser conjurada en su caldero burbujeante, ardió en azul hechicero para limpiar las malas energías, proteger contra el mal de ojo y atraer la buena suerte. Las brujas, con voz grave y ojos iluminados, recitaron el conjuro mientras el humo perfumado se elevaba como un suspiro al cielo.

Ritual moderno: el hechizo del ritmo

Pero el embrujo no terminó allí. Cuando el último conjuro se desvaneció en el aire, la noche se transformó en una celebración de júbilo con el espectáculo musical de la orquesta Panther Show, que, como si fueran bardos encantados, lograron poner a bailar a cientos de personas con un despliegue de voz, luz y movimiento digno de un encantamiento colectivo.

Desde los más jóvenes hasta los más sabios del lugar se dejaron llevar por la música, mientras las calles de Soportújar, rebosantes de vida, parecían haber salido de un cuento de brujas moderno.

Hoy viernes continúan las actividades dentro de la Feria del Embrujo, en la que no faltarán colchones infantiles, exposición de pintura, teatro y verbena popular con la orquesta ‘Epoka’. Y el fin de semana les espera a los vecinos y visitantes de Soportújar dos días cargados de actos para todos los públicos enmarcados en las fiestas patronales en honor a San Roque.

Un pueblo que no olvida su esencia

Soportújar, orgulloso de su linaje mágico, volvió a demostrar que la tradición, la cultura y el misterio pueden convivir con la alegría popular. En esta XV Feria del Embrujo, el velo entre los mundos fue más delgado que nunca… y todos los presentes lo sintieron en la piel y en el alma.

Hasta el próximo aquelarre, que las estrellas guíen vuestro camino…