El festival ‘Me vuelves Lorca’ anuncia su cancelación por falta de apoyo económico

La directora de este festival inspirado en la figura de Federico García Lorca, y en su afán por llevar la cultura a las zonas rurales, ha lamentado que para un proyecto consolidado no se haya garantizado la financiación necesaria

El festival ‘Me Vuelves Lorca’, que durante diez años se celebraba en una era de trillar reconvertida en teatro de Laroles (Nevada), cancela este año su programación por la falta de apoyo económico y las dificultades para su financiación. Este proyecto cultural nació con el apoyo de artistas como Leonard Cohen o Russell Crowe. Para convertir una era de trillar en un teatro al aire libre. Pero ahora ha anunciado su cancelación indefinida por la falta de apoyos económicos.

Y todo pese a una década de trabajo y respuesta del pública a este festival de formato pequeño. Que ha contado con la participación de artistas como Alberto San Juan, Santiago Auserón, Jorge Pardo o Carmen París. Y que no ofrecerá programa este verano.

La directora de este festival inspirado en la figura de Federico García Lorca, y en su afán por llevar la cultura a las zonas rurales, Anna Kemp, ha lamentado que para un proyecto consolidado no se haya garantizado la financiación necesaria. Por lo que ha anunciado su cancelación.

Ha aprovechado para reclamar cambios en la financiación pública que no generen techos de cristal en el mundo rural. Y que permitan medir la viabilidad o el impacto de los proyectos más allá de las cifras. Además de reconocer el “poder transformador” de la cultura para reconsiderar algunas ayudas como inversiones. 

Carta Abierta de Anna Kemp

La directora del festival ha expresado en una carta la justificación de su cancelación:

Lamento comunicar que he tomado la difícil decisión de cancelar indefinidamente el Festival Me vuelves Lorca. A pesar de una década de esfuerzo y el innegable éxito y magia de nuestro pequeño gran festival, no he logrado consolidar un plan básico de financiación para el proyecto. He centrado mis esfuerzos en construir un proyecto único y ambicioso durante estos años, aún sin contar con una financiación adecuada, con la esperanza de que, una vez establecido el valor del proyecto, la financiación llegaría. Por desgracia, no ha sido así y ya no estoy en posición de seguir asumiendo el abrumador riesgo económico que esta estrategia ha implicado. He tenido que aceptar que, a menos que esto cambie, el proyecto simplemente ya no es viable.
 
Llego al final de este camino orgullosa de lo logrado, sé que di lo mejor de mí, y eternamente agradecida a la familia, amigos, vecinos, artistas, público y seguidores repartidos por todo el mundo que me han acompañado en esta montaña rusa de aventura. Sin ellos, no habría sido posible.
 
Les dejo algunas reflexiones sobre lo que he aprendido en el camino.
 
Si vamos a tomar en serio la conservación, puesta en valor y desarrollo del medio rural en España:
 
– Es necesario hablar sobre los efectos que décadas de sentirse ignorado y olvidado tienen en una comunidad y el impacto que tiene en sus políticos
 
– Debemos examinar detenidamente los modelos de financiación existentes e ir más allá del enfoque actual que espera que los proyectos escalen desde la financiación local hasta la regional y nacional
 
Tenemos que entender que, para los proyectos del medio rural, el modelo actual favorece la creación de ‘techos de cristal’ que son imposibles de circunnavegar y, en última instancia, condenan al fracaso a proyectos que de otro modo serían exitosos
 
Y que a veces el gesto de confianza debe venir de arriba hacia abajo. De lo contrario, nunca será posible llevar a cabo algo grande en un pueblo pequeño
 
– Dado que la mayoría de los festivales tienen lugar en verano, es necesario replantear el calendario de financiación anual y comprender el estrés añadido que provoca en las impulsoras de eventos, que ya están luchando con la precariedad, descubrir en julio, (con contratos firmados y entradas a la venta) si van a tener financiación o no
 
– Y ya puestos, aliviaría el abrumador riesgo económico personal que muchas impulsoras enfrentan si la financiación concedida fuera disponible antes de realizar el proyecto, en lugar de después, como sucede en países como el Reino Unido, por ejemplo
 
– Necesitamos también una mejor comprensión de los desafíos reales que enfrentan las comunidades rurales a la hora de establecer los objetivos de las subvenciones. Los hombres, por ejemplo, como colectivo, pueden no ser tan ‘atractivos’ como respaldar a ‘mujeres’ o ‘jóvenes’, pero muchos de los problemas del mundo rural (masculinización de la población, violencia de género, alta tasa de desempleo…) empiezan y terminan con ellos
 
– Cuando se trata de medir impacto, necesitamos hablar más sobre los beneficios intangibles e innegables que aporta la cultura a una comunidad y necesitamos una comprensión más empática del juego de números. En las zonas rurales, los números exitosos rara vez terminan con una larga cadena de ceros
 
– Por último, debemos reconocer el poder transformador de la cultura y el indeleble poso que deja en una comunidad. Sin ella, simplemente no hay ‘desarrollo’
 
Con esto en mente, y para terminar, me gustaría sugerir que reemplacemos el concepto de ‘ayudas’ por el de ‘inversión’.
 
Gracias por vuestra atención
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Anna Kemp
Festival Me vuelves Lorca